
De esto vamos a salir muy rápido
Fecha Sunday, 11 January a las 16:52:32 Tema Entrevistas
PIEDAD CÓRDOBA ADVIRTIÓ que buena parte de la resistencia frente a un acuerdo entre el Gobierno y las Farc, está en la misma izquierda.
 Beatriz María Arango O.- Paula López- Carlos Olimpo Restrepo S.* EL COLOMBIANO 11 de enero de 2009 Sentar al Gobierno y a las Farc es la tarea más difícil de Colombianos por la Paz, el grupo de ciudadanos que empezó un intercambio de cartas con la dirigencia del grupo ilegal armado y que hoy está a punto de concretar la liberación de seis secuestrados, considerados canjeables por la guerrilla. Y después de que las partes se sienten, se puede llegar rápido a un acuerdo sobre intercambio humanitario, sobre humanización del conflicto y, posiblemente, al comienzo de un diálogo para poner fin al conflicto armado.
Así lo considera la senadora Piedad Córdoba, la integrante más visible de Colombianos por la Paz, quien en entrevista con EL COLOMBIANO se mostró optimista.
Ustedes le preguntan al Secretariado si está dispuesto a abandonar la práctica del secuestro y las Farc hacen después esa manifestación unilateral de liberar a seis secuestrados, pero al mismo tiempo se llevan a diez personas en Meta. "Es una práctica que definitivamente se tiene que erradicar, porque es un acto que contrasta con cualquier discurso sobre la transformación de la sociedad o revolucionario. Hay que ser muy conscientes de que estamos en una guerra y que mientras uno busca por un lado la liberación de estas personas, con el avance que es la liberación de los últimos dos civiles que las Farc tienen para el intercambio, lo cual significa reducir el conflicto a las partes en contienda. Pero ellos, como una demostración de fuerza, secuestran a diez personas más. La gente inmediatamente dice 'ustedes están perdiendo el tiempo'. Y sí, son actos condenables, rechazables, pero que consideramos en Colombianos por la Paz, que son los que nos dan los argumentos para comprometernos cada vez más en buscarle una salida al conflicto".
¿Usted confía en el Gobierno y las Farc para la liberación? "Le planteé al Comisionado de Paz (Luis Carlos Restrepo) que no me voy a prestar para espionaje o para que se ponga en peligro la vida de alguien. Eso es una apuesta política, porque eso son la humanización del conflicto y el acuerdo humanitario. Una de las cosas más difíciles de lograr en estos procesos es la confianza. En la medida en que esto sea simplemente una estrategia de inteligencia militar, rompe todo lo que hemos logrado hacer en Colombianos por la Paz. Y en cuanto a las Farc, sí creo en lo que ellas están haciendo, porque si no creyera en ellas, no estaría buscando estas liberaciones, el fin del secuestro, el cese del reclutamiento de niños, el abandono del uso de minas y armas no convencionales, avanzar hasta un cese el fuego. Eso no significa que yo le esté diciendo al Gobierno que no se enfrente con la guerrilla, porque esta es una guerra. Con las Farc, la situación es muy distinta, no creo que vaya a haber problemas. Cuando hacemos la advertencia al Gobierno es por todo lo que ha pasado, por el bombardeo al campamento de 'Raúl Reyes' poco después de que yo estuve allí (antes del ataque en territorio ecuatoriano en el que perdió la vida), por lo que pasó con el emblema del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), independiente de que yo considere que fue muy buena la liberación. Hay quienes dicen que 'eso fue que el CICR participó (en la operación Jaque), si sabían, se quedaron callados', y las Farc dicen 'ellos son de la CIA, siempre hacen espionaje'. De eso nos estamos cuidando".
Las Farc exigen que, además de usted y de delegados del CICR, vaya una personalidad democrática de un país vecino. ¿Cómo ha abordado este tema con el Gobierno? "En ese punto estamos todavía patinando con el Gobierno. Y no nos quedamos en una personalidad, puede ser también una institución democrática. El Centro Jimmy Carter podría ser. No hemos sugerido nombres, hemos dado la discusión sobre lo que significa una personalidad democrática y que instancias podrían darse. Para mi es más importante discutir eso. Esa personalidad puede ser un dirigente europeo o latinoamericano. O también algún delegado de la ONU. De todas maneras hemos avanzado mucho, las Farc no querían aceptar al CICR, logramos que lo aceptara, y el hecho de que el Gobierno acepte que yo esté ahí es un paso adelante. Lo otro se va a resolver".
La desconfianza del Gobierno ante un delegado extranjero puede estar justificada en lo que pasó con Venezuela... "Exacto, pero eso es parte de la discusión, hace parte de las dinámicas. Yo me pongo en la situación de los familiares, porque es que alguien que hace siete años no ve al papá, o a su esposo, o a su hermano, no entiende nuestra discusión. Por eso, si el Gobierno hubiera dicho que yo no participaba en las liberaciones, pero otro sí, yo lo hubiera aprobado, porque puedo ayudar de otra manera. Ya logramos sentarnos con el Gobierno y de ahí no me para nadie".
¿Cuál fue el criterio para determinar que ningún medio de comunicación esté en las liberaciones? "No es justo que se piense que quienes estamos en esto vamos a montar un show. Por eso le dije al Comisionado que no va ningún medio. Fue una iniciativa mía, que creo que a las Farc les debió haber caído muy mal. Los medios de todas maneras van a estar a la llegada de la gente".
En caso de un acuerdo humanitario, sería el primer paso para empezar el diálogo que conduzca a una solución política del conflicto? "Antes no se pensaba que se pudieran dar liberaciones unilaterales y después de lo que pasó con la operación Jaque era casi impensable. Esto es una cuota inicial para el intercambio. Nos hemos sentado dos veces con el Comisionado esta semana y es inevitable no hablar del tema político o de lo que dicen las Farc. Así se lo dije al Comisionado, ustedes se van a tener que sentar. En el momento en que se sienten, el acuerdo es de lo más fácil, lo difícil es sentarlos. Y en ese momento, mínimamente se empieza a dar un borrador de lo que puede ser un acuerdo político. Es importante que la gente se dé cuenta de que se ha avanzado mucho. Y vamos a avanzar más".
¿Por qué es tan optimista ahora? "Por el entorno mundial, que es muy importante, porque siento que en la sociedad colombiana hay cierto síntoma de fatiga frente al statu quo político. También soy optimista porque pienso que esta nueva dirigencia de las Farc piensa mucho, tienen en cuenta que son muchos años de guerra, que estamos en un acumulado de cero, ni gana el uno ni gana el otro. Y esa dirigencia está pensando muy políticamente".
¿Cómo convencer a las Farc y al Gobierno de que hablen? "Lo que tenemos que lograr es un acercamiento entre las partes, tenemos claro que quien se tiene que sentar con el Gobierno son las Farc. Esto hace parte de una dinámica. Ya estamos trabajando en el borrador de la próxima carta y es fuerte y está en discusión. Será enviada después de la liberación. Muy rápido. Tenemos que ser capaces de que las Farc realmente se sienten a hablar del intercambio. En marzo tenemos que llegar al punto de que las Farc y el Gobierno se estén sentando en algún país".
¿Pero no es eso muy optimista? "A más tardar en abril tienen que estar sentados Gobierno y Farc. Tiene que ser así. Para qué darle más largas".
Uno de los problemas del país es el narcotráfico. ¿Ha hablado usted sobre ese asunto con las Farc? "Los dos abogados de 'Simón Trinidad' estuvieron en un campamento de las Farc en febrero del año pasado, hablando sobre la sentencia de él, la liberación de los tres estadounidenses y cómo se podía avanzar en ese tema. En esos días, 'Trinidad' le dijo al fiscal y al Departamento de Estado: 'Las Farc estamos dispuestos a discutir sobre el narcotráfico y a que lleguemos a acuerdos'. Y tocamos este tema del narcotráfico con el Comisionado y el papel que juega en la agenda de gobernabilidad y de estabilidad global, y qué papel juega en América Latina y cuál debe ser el papel de los gobernantes latinoamericanos frente a una discusión sobre lo que el narcotráfico hace en muchos de los países".
Soy políticamente incorrecta: Piedad Córdoba
Piedad Córdoba dice riéndose de sí misma que en la política está más quemada que un carbón, y se aterra cada vez que alguien le pide su apoyo en época de campaña. Por esa razón, la senadora tiene muy claro que tener aspiraciones presidenciales sería como "tirarse a una piscina sin agua".
"Soy una persona para el establecimiento políticamente incorrecta, con una manera de ver la vida muy distinta, mucho más cercana de las redes sociales que de ciertas prácticas de los partidos", dice ella.
No es demagogia. Piedad Córdoba lleva largo rato luchando contra la práctica del secuestro, sacando cautivos del monte, mediando para que las guerrillas devuelvan a los plagiados. Por eso hizo parte de la comisión que negoció la entrega de algunas de las 180 personas secuestradas el 30 de mayo de 1999 por el Eln en la iglesia La María, de Cali. Y ha subordinado su gusto por legislar para dedicarle todo el tiempo al intercambio humanitario y a la salida negociada del conflicto armado.
Esta entrega en la búsqueda de un eventual proceso de paz entre las Farc y el Gobierno también le deja amenazas constantes contra su vida y la de sus colaboradores. Sin embargo, dice que su optimismo no cede y menos cuando Colombia ha invertido tanto en formarla como una líder fraguada inclusive desde la diferencia.
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