
21 de junio de 2010
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Colombia acaba de elegir un nuevo mandatario, que inicia un cuatrenio en el cual se abren expectativas con fundamento en el llamado a un Acuerdo Nacional para la prosperidad. Al tiempo que deseo puedan darse curso a los anhelos de muchos, considero que la unidad sólo puede ser fructífera en torno a la construcción la Paz.
20 millones de pobres, 7 millones de indigentes, 4 millones de desplazados, 10 millones de hectáreas de tierra en manos de beneficiarios del paramilitarismo* precisan decisiones urgentes en torno a la democratización económica; el reconocimiento y preservación del potencial de nuestra biodiversidad y valor geoestratégico en las telecomunicaciones; la racionalidad en la explotación de nuestros recursos naturales y el retorno a sus antiguos propietarios de las tierras adquiridas fraudulenta y violenta
Los colombianos y colombianas debemos tener acceso global a una educación de calidad y al uso de la tecnología. A una información veraz y la apertura de espacios políticos para las organizaciones sociales y políticas son necesarias
La solución del conflicto armado interno desde la civilidad es un imperativo ético. Insto a la construcción en el inmediato futuro de escenarios y acciones con organizaciones de afrodescendientes, indígenas, desterrados, destechados, ambientalistas, campesinos, sindicalistas, trabajadores y trabajadoras formales e informales y demás sectores sociales, que nos permitan avanzar en la apertura de diálogos con las guerrillas de las FARC-EP y el ELN, teniendo a la comunidad internacional como intermediario y garante
Mediante mecanismos novedosos para la concertación política, aún en medio de la persistencia de la militarización y del uso de la fuerza de las partes, debe abordarse la posibilidad de lograr el desmonte de las causas del conflicto que afectan a grandes segmentos de nuestra población. Así mismo, debe explorarse una solución distinta al problema del narcotráfico con sus consecuencias sociales conexas que tienen en el consumo y el equivocado referente cultural sus principales consecuencias
La paz es necesaria para la reconstrucción de las nuevas relaciones con nuestros vecinos y debe construirse sobre la base del reconocimiento de una historia común con Brasil, Perú, Ecuador, Panamá, Venezuela, Centroamérica y el Caribe. La agenda con los otros países debe fundamentarse sobre la base de acuerdos de corresponsabilidad en materia de protección y de garantía para los derechos humanos y el respeto por nuestra soberanía. La inversión extranjera debe propiciar condiciones de vida digna, para estimular la justicia social, la justicia democrática, la justicia educativa, la justicia ambiental y respetar la soberanía
La paz sin justicia es inalcanzable. Considero que no todo se vale para ninguna de las partes en el logro de los objetivos y que deben habilitarse caminos que permitan a las víctimas ser sujetos centrales en la reparación, la reparación, en la reconstrucción del Estado de Derecho y es necesario que se generen garantías para las expresiones de oposición y toda disidencia.
La unidad de todas y todos es en la Paz. Hago un llamado a los millones que soñamos en una patria distinta que nos incluya y que nos abramos a la esperanza desde un proyecto ético e incluyente que permita mejores formas y nuevas expresiones políticas, donde todas y todos seamos protagonistas en la cimentación de la unidad nacional en paz, con justicia social y condiciones de verdadera dignidad.
PIEDAD CORDOBA
Senadora de la República de Colombia
*Cifras oficiales de CEPAL y del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, MOVICE.