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Herminso Ruiz
Procuraduría dice que opción es posible pero no si se trata de
graves violaciones a los derechos humanos y el DIH
El Espectador
27 de mayo de 2007
Antes del 7 de junio, “por razones de Estado” y como un primer paso
para buscar la libertad de los colombianos que hoy están secuestrados
por las Farc, el presidente Álvaro Uribe Vélez se declaró
dispuesto a autorizar la excarcelación total o parcial de un número
indeterminado de guerrilleros, quienes como contraprestación tendrían
que convertirse en abanderados de la desmovilización de insurgentes.
La postura del Jefe del Estado, que se había ventilado por primera vez
a la opinión pública hace dos semanas, llegó esta vez acompañada
por un inesperado ingrediente más: que la excarcelación, en aplicación
del principio de la igualdad ante la ley, con métodos y normas diferentes,
también ampare a los procesados por paramilitarismo, incluso a quienes
hoy están detenidos por el escándalo de la parapolítica.
Lo que en principio fue interpretado como un primer paso hacia una Ley de Punto
Final, esta semana empezó a tomar forma en las explicaciones del propio
presidente Uribe, quien aclaró que el primer escenario pretende ayudar
a fortalecer la paz con la tutela de la Iglesia Católica, mientras el
segundo escenario, según él, está encaminado a “estimular
la verdad y superar la impunidad sin excluir las responsabilidades penales de
cada caso”.
Con cierto halo de misterio, al afirmar que lo hace por “una razón
superior para la conveniencia del Estado que oportunamente conocerá el
país”, el Primer Mandatario anunció que más allá
de la aprobación o gusto de las Farc, antes de dos semanas promoverá
la excarcelación masiva de guerrilleros de las Farc, siempre y cuando
no estén condenados por delitos graves o conductas atroces y hayan cumplido
un alto porcentaje de su pena.
Al explicar la fuente jurídica para respaldar su decisión, Uribe
Vélez manifestó que se lo permiten las normas contenidas en la
denominada Ley de Orden Público, que se ha venido renovando desde hace
varios años y que, básicamente, en virtud de las leyes 418 de
1997, 782 de 2002 y 1106 de 2006, permite la excarcelación, con la misma
metodología con que se inició el proceso de paz del Gobierno con
los grupos paramilitares.
No obstante, el Primer Mandatario dejó en claro que los beneficiarios
de la masiva excarcelación tienen que convertirse en voceros de la desmovilización,
gestores de paz y además deben adquirir el compromiso de no volver a
delinquir. A quienes acojan estas condiciones se les levantarían las
órdenes de captura y sus conductas posteriores quedarían sujetas
a la veeduría y tutela de la Iglesia Católica.
Al concluir la semana trascendió que una comisión del Estado
ya empezó a revisar los procesos judiciales de unos 1.600 guerrilleros
de las Farc que hoy están presos en las distintas cárceles del
país, y que básicamente se trata de establecer que no hayan cometido
delitos de lesa humanidad. Según el presidente Uribe, para el 7 de junio
los tendrá trasladados a un lugar distinto a la cárcel y éste
será el primer paso hacia la liberación de las personas secuestradas.
Asimismo, El Espectador conoció que el Gobierno le solicitó a
la Fiscalía el número de procesos que adelanta actualmente contra
guerrilleros de las Farc. El ente investigador reportó que hoy, en las
diferentes dependencias del país, existen 4.418 guerrilleros de las Farc
procesados por diferentes delitos, y que en su mayoría estos insurgentes
se encuentran procesados por rebelión y tráfico de armas.
Los de parapolítica
Si bien la masiva liberación de guerrilleros ha sido interpretada como
una audaz estrategia del Gobierno para quitarle piso a las intenciones de réditos
políticos de las Farc con el acuerdo humanitario, el segundo componente
de la excarcelación planteada por el Primer Mandatario, desde su mismo
anuncio ya promete una intensa controversia, pues los principales beneficiados
serían los dirigentes presos por el escándalo de la parapolítica.
En el segundo caso, el propio Presidente reconoció que se requiere una
ley de la República y que la excarcelación total o parcial estaría
encaminada a amparar a aquellas personas que se comprometan a confesar la verdad,
independientemente de si se trata de personas acusadas de nexos con los paramilitares
o de haber tenido vínculos con la guerrilla. En opinión del Primer
Mandatario, se trata de ayudar al destape que hoy vive el país.
El Jefe de Estado se mostró contrario a que una iniciativa semejante
se tramite a través de un referendo ciudadano pues, en su criterio, la
Constitución señala que el Gobierno es el responsable del orden
público y, como tal, debe ser quien avance en esta iniciativa para alentar
la verdad. Entre otras cosas, insistió, porque los eventuales dirigentes
que fueran cobijados con la excarcelación total o parcial tendrían
que aceptar de antemano que la decisión equivale a su muerte política.
De prosperar la segunda iniciativa del Gobierno, el Presidente de la República
quedaría excluido de cualquier tipo de beneficios. En cambio, quienes
hoy están procesados por concierto para delinquir, por nexos con los
grupos paramilitares, podrían ser los primeros en acogerse a la eventual
ley, sin que ello signifique un indulto, una elusión de las responsabilidades
penales o una negativa a insistir en la verdad. Según Uribe, es precisamente
que nada quede sin saberse.
Mientras el Gobierno redondeaba su propuesta de excarcelación, el Ministerio
Público ya tenía listo su concepto sobre la viabilidad de otorgar
amnistías o indultos a miembros de grupos armados al margen de la ley.
Básicamente su postura es que tanto en la normatividad nacional como
en la internacional, son posibles ambas opciones pero no se pueden otorgar si
se trata de graves violaciones a los derechos humanos y el DIH.
En síntesis, en medio del escándalo de la parapolítica,
el Gobierno ha puesto a debatir al país sobre un doble camino: la excarcelación
masiva de guerrilleros que se comprometan a no volver a la confrontación
armada y enarbolar las banderas de la paz; y la excarcelación de procesados
por paramilitarismo y delitos conexos, a través de una nueva ley, siempre
y cuando se comprometan a fortalecer la verdad y renunciar definitivamente a
nuevas aspiraciones políticas.
La incógnita que queda en el ambiente es: ¿cuáles son
las urgentísimas razones de Estado que llevan al Presidente a ponerle
una fecha fatal a la excarcelación de guerrilleros? ¿Se acerca
un acuerdo de cese de hostilidades con el Eln como se ha venido ambientando?
¿Los viajes del Alto Comisionado a Francia son sigilosos pasos hacia
un acuerdo directo con las Farc? ¿El escándalo de la parapolítica
aumentará sus graves revelaciones? Por ahora el país sólo
sabe que habrá menos presos en las hacinadas cárceles.
El pulso entre Gobierno colombiano, Farc y Francia
Mientras el Gobierno abrió el debate de la excarcelación de guerrilleros
y puso a consideración del público el tema en su página
oficial, las Farc y Francia están dando sus propios pasos para propiciar
la liberación de 56 secuestrados que están en poder de la insurgencia.
Pasos que este viernes empezaron a ser más largos con una nueva conversación
telefónica sobre el tema de los plagiados entre los presidentes de Colombia
y Francia, Álvaro Uribe y Nicolás Sarkozy. Los dos mandatarios
coincidieron en mantener el contacto con el fin de seguir el caso de Íngrid
Betancourt.
Las Farc, por su parte, solicitaron el jueves a Sarkozy ejercer sus “buenos
oficios” para buscar el acuerdo humanitario. Otra señal tiene que
ver con las palabras del canciller Fernando Araújo, quien calificó
de “adecuado” el hecho de que la guerrilla esté dispuesta
a reunirse con algún emisario francés para explorar un eventual
acuerdo.
Todos estos hechos han llevado a Francia a expresar su confianza en la voluntad
tanto de Uribe como de las Farc. Lo que sí ha dejado claro el Primer
Mandatario colombiano es que no cederá en lo de la zona de despeje, que
insistentemente pide la guerrilla. Y Uribe sabe también a que atenerse
con el gesto de la excarcelación: “La decisión no garantiza
que las Farc vayan a liberar secuestrados, pero es un esfuerzo adicional del
Gobierno mostrando su buena fe”.
Opiniones
Gina Parody
Senadora Partido de la U
Estoy de acuerdo con la excarcelación total o parcial de guerrilleros,
es un gesto de paz por parte del Presidente y existe el instrumento jurídico
para que sea posible.
Carlos Gaviria
Presidente Polo Democrático
La propuesta de excarcelar a los vinculados con el escándalo de la parapolítica
es un acto de desespero del Presidente, que se refleja en una iniciativa que
no coincide con el espíritu de la Ley de Justicia y Paz.
Andrés González
Ex ministro de Justicia
La excarcelación de guerrilleros debe acompañarse de liberación
de secuestrados. Usted suelta, yo suelto. Las cosas no le pueden salir gratis
a la guerrilla.
Fernando Giraldo
Politólogo Universidad Javeriana
La propuesta de excarcelar a los guerrilleros es fruto de una necesidad política
del Presidente para desviar la atención del escándalo de la parapolítica
y volcarla sobre un tema de interés nacional: el intercambio humanitario.